Las Intervenciones Asistidas con Animales se han definido tradicionalmente como aquellas intervenciones en los ámbitos de la salud, la educación y lo social, llevadas a cabo por profesionales formados en la materia, que incluyen la participación de animales especialmente seleccionados. Los beneficios que para la salud puede tener la relación con animales también pueden generarse en otro tipo de contextos, como ocurre con los proyectos Green Care, que comprenden varias estrategias terapéuticas basadas en la realización de actividades en granjas pero que si bien, están dirigidos por un profesional cualificado, no implican la participación de animales previamente entrenados, siendo en muchos casos realizados en contextos de protección animal.

Las Intervenciones Asistidas con Animales se dirigen con mayor frecuencia a colectivos de personas en riesgo de exclusión social, siendo estos los principales beneficiarios de este tipo de intervenciones. Personas con dificultades físicas, cognitivas, emocionales o sociales aprovechan los beneficios que ofrece el vínculo seguro con un animal, el cual se muestra incondicional, sin realizar juicios de valor sobre la persona, generando beneficios tales como: aumento de la motivación, estados de relajación, aumento de la intención comunicativa, etc. Sin embargo, uno de los principales beneficios, menos considerados habitualmente, tiene que ver con el cambio de roles que para estar personas supone este tipo de relación, algo muy importante al poner de manifiesto la capacidad de la persona para generar un beneficio en otro, en este caso, los animales, pasando de ser personas necesitadas a personas necesarias.

Así, aparecen en escena los proyectos de ayuda bidireccional, aquellos en los que se benefician tanto animales como personas, velando de manera simultánea por el bienestar humano y animal, teniendo esto a su vez, un impacto medioambiental.

Celia Parra Cepeda
Asesora de la OIAA- URJC